A mediados de julio de este año, María y Los Templos nos sorprendió con Fiebre, su segunda entrega tras tres años desde el debut de La Prenda. El álbum continúa algunas de las búsquedas de su antecesor, pero se interna con mayor decisión en el terreno del art rock desde un prisma jazzero. Junto al equipo de Fuera del Radar tuvimos la oportunidad de presenciar este nuevo ángulo de la agrupación en su show de lanzamiento: una tertulia en un Club Subterráneo repleto de fanáticos, listos para seguir construyendo escena.
Con una luz tenue, Los Templos comenzaron a poblar el escenario. María se sumó poco después, entre velos blancos y samples que instalaban el ambiente propicio para abrir la noche con 3_2, la breve canción que inicia el disco. De inmediato destacó Camilo Aliaga en el sintetizador, que cumple una doble función como segunda guitarra desde el teclado. El trío dejó claro que tiene la potencia y la precisión necesarias para llenar espacios mucho más grandes.
Luego saltamos directamente a Dónde se va cuando se acaba, donde pudimos apreciar tempranamente la voz melódica y dinámica de María. Uno de los puntos más altos del disco encontró una rendición en vivo a la altura: una interpretación cruda, pero controlada, que revelaba la preparación de la banda y anticipaba la tónica del resto de la jornada.
La banda nos llevó también a Invierno fue, un single que está, inexplicablemente a mi juicio, ausente del nuevo álbum. Es un temazo de principio a fin, y María aprovechó la instancia para lucir sus dotes en los solos de guitarra.
De vuelta en Fiebre, Suspensión confirmó la precisión de la agrupación ante un público completamente conectado con la propuesta. La atmósfera se sostuvo gracias a las líneas de bajo de Jorge Vargas, que marcó cada compás con claridad y definición.
El concierto pasó por distintos lugares del espectro sonoro del lanzamiento: Melancólicas, con fraseos y prosa que evocan a Spinetta; DEL CIELO CAYÓ UNA ESTRELLA BEBÍ SU JUGO, de atmósfera lúgubre; la introspección de La audacia; y Margaritas, que contó con cuatro mujeres coristas llenando el espacio. Lo mismo ocurrió en La estrella, con la participación de Las Corraleras.
Esta intensidad tuvo una pausa lúdica con un cover de Traición, clásico de la banda argentina Miranda!. La versión, llevada al jazz y marcada por la cadencia vocal de María, logró conservar su identidad pese a la distancia con el electropop argentino. Fue una propuesta inesperada que distendió el show sin romper su clima.
María volvió a Fiebre con Canción para los vivos, tomando la guitarra acústica y generando uno de los momentos más íntimos de la jornada. Luego, por la misma senda, comenzó a tocar los acordes de Perdona la demora, el único tema de La Prenda que escucharíamos esa noche.
Otra sorpresa fue el inédito Que se entretengan los muchachos, una crítica directa, desde un ángulo feminista, a la escena local. Fue un momento atingente y jugado: María, sola, gritando a las nubes, cual Violeta. Desde un lugar lúdico, con fraseos que por momentos recuerdan la cadencia de Felo, dijo sin tapujos lo que muchos otros callan. El público conectó plenamente y bañó el lugar en aplausos.
María salió de escena para dejar espacio a un extenso jam de jazz por parte del trío que la acompaña. Gaspar Aliaga llevó la métrica desde la batería de forma implacable, siempre mesurado y poniendo los acentos donde realmente sumaban a la experiencia. María volvió a sumarse a Los Templos para interpretar Rey del fuego, fundiéndose con el jam desde la guitarra antes de un breve descanso.
La banda completa regresó al escenario para interpretar tres temas más en rápida sucesión: ingeichment, El otro lugar que somos y Los hombres serán fieles a los hombres, coronando una velada de enorme solidez.
Con esta presentación, María y Los Templos se consolida como una parte esencial de la camada de artistas nacionales contemporáneos que muchos llaman la nueva escena chilena. Su propuesta jazzeada explora un espacio que todavía suele quedar relegado al nicho. Existen agrupaciones clave y de vasta trayectoria, como Cómo Asesinar a Felipes, pero en la impronta de María y Los Templos se percibe una voluntad clara de tender puentes hacia nuevos públicos.
Junto a artistas como Javiera Electra y Cami Cuesta, María encarna una presencia femenina y contestataria que abre cuestionamientos directos, sin medias tintas. El público está, el interés está y el apoyo colectivo está. Queda esperar que este sea un terreno cada vez más fértil para quienes se atrevan a crear.
Setlist
- 3_2
- Dónde se va cuando se acaba
- invierno fue
- Suspensión
- Melancólicas
- DEL CIELO CAYÓ UNA ESTRELLAN BEBÍ SU JUGO
- La audacia
- Margaritas
- La estrella
- Traición (cover de Miranda!)
- Canción para los vivos
- Perdona la demora
- Que se entretengan los muchachos
- (Interludo – Jam Jazz de Los Templos)
- Rey del Fuego
Encore
- Ingeichment
- El otro lugar que somos
- Los hombres serán fieles a los hombres
Reportaje: Felipe Méndez
Fotografía: Rodrigo Vergara
Venue: Club Subterráneo (Providencia, Santiago)